El sistema solar es nuestro barrio cósmico: una estrella, ocho planetas, lunas, asteroides, cometas y polvo espacial moviéndose bajo la influencia de la gravedad. Aunque solemos imaginarlo como una fila ordenada de planetas, en realidad es un sistema dinámico, inmenso y lleno de escalas difíciles de visualizar.
El Sol: el centro de todo
El Sol concentra la mayor parte de la masa del sistema solar. Su gravedad mantiene a los planetas en órbita y su energía hace posible la vida en la Tierra. Sin el Sol, nuestro planeta sería una roca helada vagando por el espacio.
Una animación para explorarlo
Esta representación no está a escala real: si lo estuviera, los planetas serían casi invisibles y las distancias enormes. Está pensada para comprender el orden de los planetas y la idea de las órbitas.
Haz clic en un planeta para ver una nota rápida sobre él. Usa el control de velocidad para acelerar o ralentizar las órbitas.
Los ocho planetas
- Mercurio, Venus, Tierra y Marte son planetas rocosos: pequeños, densos y cercanos al Sol.
- Júpiter y Saturno son gigantes gaseosos: enormes, con muchas lunas y atmósferas dominadas por hidrógeno y helio.
- Urano y Neptuno son gigantes helados: mundos lejanos con compuestos como agua, amoníaco y metano.
Más allá de los planetas
El sistema solar no termina en Neptuno. También contiene planetas enanos como Plutón, cinturones de asteroides, cometas que viajan desde regiones muy lejanas y una frontera difusa donde el viento solar pierde fuerza frente al espacio interestelar.
Mirar el sistema solar es recordar que vivimos en movimiento: la Tierra gira, orbita y viaja junto al Sol por la galaxia.